En lugar de trabajar para revertir esta grave tendencia, el mandatario se ha dedicado a desmentir la realidad.
En las encuestas a boca de urna en las elecciones que la semana pasada dieron la victoria a los demócratas los votantes dijeron que su decisión por su disgusto con Trump y su preocupación por el aumento en el coste de la vida.
Evidentemente, Trump lo sabe y reconoce. No de otra manera se puede explicar la andanada de declaraciones en la que la semana pasada negó lo que todo el mundo sabe: que los estadounidenses estamos pagando cada vez más por los productos de primera necesidad: comestibles, gasolina, medicamentos recetados, la vivienda. Y que a partir de 2026 pagaremos aún más.
En lugar de trabajar para revertir esta grave tendencia, el mandatario se ha dedicado públicamente a desmentir la realidad.
“Todos los precios han bajado”, dijo el 6 de noviembre en una reunión de gabinete.. “Todo está mucho más barato”, afirmó hablando con líderes de países asiáticos, y “Estamos reduciendo los precios de los medicamentos a niveles que nadie creía posibles, recortes tremendos: 200%, 300%, 500%, 700%”. “Los precios han bajado con la administración Trump, y mucho”, declaró al día siguiente en una reunión con el primer ministro de Hungría. Y también: “Todo el mundo sabe que es mucho más barato con Trump que con el dormilón de Joe Biden”.
El tema del aumento de precios es “una mentira de los demócratas”, dijo en una entrevista amistosa en Fox News en la que indicó que las encuestas que muestran que los estadounidenses sufren por la economía son falsas y que “la gasolina llegará a los 2 dólares muy pronto” (es en realidad $3.07 término medio).
También anunció esta semana algunas de sus ocurrencias: enviar a los estadounidenses cheques de 2.000 dólares financiados por los aranceles, investigar a las empacadoras de carne por conspiración para aumentar precios, ordenar que las farmacéuticas bajen el precio de medicamentos para bajar de peso y más.
Mientras tanto, en septiembre los precios de restaurantes subieron anualmente 3.9%, los alquileres 3.6%, la gasolina 4.1%, la atención médica 3.6%. Los alimentos subieron 3.1%, y en ellos, los huevos 24.4%, la carne de res 9.9%, el azúcar 4.7%.
Pero ni bien los importadores traspasen el costo de los aranceles a los consumidores, a comienzos de 2026 subirán también productos básicos importados como el azúcar y el café, de Brasil y Guatemala; tomates, chiles, mangos, frescas, aguacates y cerveza de México; aceite de oliva de España e Italia; ropa y zapatos de China, Vietnam y Bangladesh. Subirán en general las frutas, verduras, lácteos y electrodomésticos procedentes de China, México y Canadá.
Ante estos cambios, la capacidad económica de los trabajadores se estanca. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, una agencia federal, “de agosto de 2024 a agosto de 2025, los ingresos reales promedio por hora aumentaron un 0,7%.
Y los salarios mínimos, que pueden ser determinados por los estados, siguen en un absurdo $7.25 federal por hora de trabajo en Alabama, Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Dakota del Norte, e incluso donde son de $16,50 como en el Distrito de Columbia, Washington, California, Connecticut y Nueva York son insuficientes.
Un salario digno real fluctúa alrededor de $28 por hora de trabajo. Y si el salario mínimo hubiera seguido la inflación debería ser de $24 dólares la hora.
Todo esto significa que en tan solo un año, Donald Trump ha “logrado” empeorar la situación de los asalariados, los pobres y las minorías y que a partir de 2026 la situación empeorará.
La reacción del presidente muestra una desconexión de la realidad, una incapacidad de tomar responsabilidad, ignorancia a la hora de hacer planes.
La voz del presidente tiene una resonancia única y decisiva en la percepción de muchos millones de estadounidenses. Es menester, entonces, refutar, también en esta página, sus falsas aseveraciones, para que en el futuro cercano los estadounidenses tengan elementos de juicio a la hora de tomar decisiones.
