A todo galope batalla por carruajes de caballos en Central Park
Mientras un proyecto de ley en el Concejo busca que los paseos en coches equinos se eliminen para el 2028, trabajadores piden que no los dejen sin sustento
Los carruajes de caballos que se pasean en Central Park han sido por mĆ”s de 165 aƱos una de las grandes atracciones que ofrece la Gran Manzana. Turistas de todas partes del mundo y neoyorquinos que desean tener un recuerdo especial, pueden alquilar los servicios que ofrecen 68 carretas que actualmente tienen permiso para operar allĆ.
Por precios que oscilan entre los $72.22 dólares, por 20 minutos, mÔs propina, los paseos en carreta sirven ademÔs de sustento a unas 200 familias que trabajan en el negocio de las carrozas equinas, mayormente inmigrantes.
Pero el futuro de esa prĆ”ctica estĆ” en āveremosā. Las opiniones de los neoyorquinos estĆ”n tan divididas como la variedad de colores y razas de los hermosos animales, yeguas y potros, que trabajan en el corazón de Manhattan.
Quienes van a todo galope contra esa tradición, apoyan un proyecto de ley que cursa actualmente en el Concejo Municipal para que esa actividad se acabe gradualmente, antes del 1 de junio del 2028. Ven la prĆ”ctica como un gesto āinhumanoā y hasta hay quienes aseguran que se trata de āesclavitud animalā.
La denominada Ley Romanch, que por estos dĆas estĆ” moviĆ©ndose en el organismo legislativo, se desengavetó bajo ese nuevo nombre, luego de que animalistas manifestaran preocupaciones por el bienestar de los caballos y la seguridad de los usuarios tras una tragedia el 17 de junio pasado en Central Park.
El turista de India, Romanch Mahajan, de 18 años, murió tras salirse de un carruaje al desbocarse el caballo de la carreta en la que se paseaba con su madre, en hechos que siguen siendo materia de investigación, en lo que representa la primera fatalidad humana en la historia de ese negocio. La familia presentó una demanda por $105 millones contra la Ciudad por una presunta fuga de electricidad que al parecer asustó al animal y no por imprudencia del chófer o problemas con el equino.
Pero usuarios y trabajadores que se ganan la vida gracias a los paseos de las carretas y al cuidado de los animales, defienden su labor. Insisten en que los caballos a su cargo no son maltratados y gozan de pleno bienestar, y piden que no les quiten el sustento con el que mantienen a sus hogares.
AsĆ lo aseguran capataces y herreros como Miguel MarĆn, quien lleva 36 aƱos trabajando en uno de los tres establos de la ciudad, donde se aloja a los mĆ”s de 120 caballos que prestan sus fuertes patas y poderosos lomos para las caminatas cotidianas en Central Park. Recorridos que por ley no pueden ser mayores a nueve horas diarias y que ademĆ”s exigen que en cada turno los equinos tengan descanso.
āSi acaban con los paseos en carreta, muchas familias vamos a sufrir el impactoā, asegura el mexicano, encargado del establo Clinton Park Stable, donde cuidan a 90 caballos menores de 26 aƱos, la edad mĆ”xima permitida para trabajar en los coches de Central Park.
āYo sĆ© que hay gente que se preocupa por los caballos, pero yo que estoy con ellos todos los dĆas desde las 3:00 de la maƱana, les aseguro que los que trabajamos aquĆ los cuidamos muy bien. No solo les damos su comida y limpiamos bien el establo sino que les damos cariƱo. Un caballo feliz se nota porque tiene las orejas paradasā, manifiesta el mexicano, quien puso sobre la mesa otra preocupación.
āEl problema tambiĆ©n es que si se acaba este trabajo, no solo nos va a afectar a nosotros. TambiĆ©n van a sufrir los caballos. QuiĆ©n les va a dar comida, o quiĆ©n va a hacerse cargo de ellos. No estĆ”n pensando en los caballos. Eso es algo que hay que pensar muy bienā, agregó el cuidador, quien trabaja con los equinos de Central Park desde hace 36 aƱos, cuando era apenas un jovencito.
Gabriel Cook, veterinario experto en caballos, quien lleva 4 aƱos revisando la salud de los equinos que trabajan en las carretas de Central Park, tambiĆ©n se suma al clamor y da su palabra profesional de que los animales que jalan los coches en el popular parque āno son ni maltratados ni abusadosā, como algunos animalistas han seƱalado.
Por el contrario, durante la visita que El Diario hizo al establo Clinton Park, de tres pisos, ubicado en la calle 52 con avenida 11, donde quedan varias caballerizas, defendió el bienestar y los cuidados que gobiernan a los equinos que viven allĆ.
āYo atiendo los establos de la ciudad cada dos semanas. Vengo y evalĆŗo a los caballos, uno por uno, lleno todos los documentos que exige el Departamento de Salud, que ademĆ”s exige que se revise a los caballos una vez por aƱo para un examen fĆsico, donde se miran ademĆ”s de vacunas, desparasitación, aspectos cognitivos, cualquier cosa que puedan necesitar y garantizar que todavia estĆ©n en buena saludā, aseguró el mĆ©dico veterinario, quien recalcó que crĆticos de esa actividad estĆ”n presentando una imagen diferente.
āHay muchos tipos de establos y no estoy seguro de que los caballos reconozcan en el tipo de establo en el que estĆ”n. Lo que debemos proveerles es un lugar que sea cerrado, que sea seguro, que estĆ© limpio, donde tengan libre acceso a tomar agua, a comer bien, que tengan paja. Y todo eso es lo que los caballos reciben aquĆā, dijo el veterinario, tras recontra insistir que los equinos a su cuidado carezcan de bienestar.
āLos caballos tienen ventiladores y el cuidado que reciben aquĆ no tiene nada que ver con la imagen que estĆ”n tratando de mostrar con suciedad horrible en el suelo y caballos parados sobre sus heces como si no limpiĆ”ramos. AquĆ limpian mĆ”s de dos veces al dĆaā, agregó el mĆ©dico, quien le pidió al Concejo Municipal que le ponga freno a su plan de acabar con las carretas en Central Park.
āYo testifiquĆ© en el Concejo Municipal, y repito que no ganarĆa nada mintiendo. Esto no es algo que me represente una fuentes de ingresos. Es algo que hago porque sĆ© que hay personas de bajos recursos y de la clase media que estĆ”n tratando de ganarse la vida y que estĆ”n siendo victimizadosā, dijo Cook.
Asimismo, el galeno agregó que los equinos que trabajan allĆ estĆ”n disfrutando de āuna segunda oportunidadā, ya que en su mayorĆa son animales que se usan para esa labor despuĆ©s de haber sido a veces desechados o rechazados por antiguos dueƱos.
Y sobre las quejas que seƱalan que algunos caballos no parecen gozar de buena salud, el veterinario manifestó que ācomo cualquier persona, los animales se pueden enfermar, mĆ”s cuando ya cuentan con varios aƱos encima, pero recalcó que estĆ”n listos para actuar.
āYo no puedo garantizar que un caballo no se enferme, es igual que como ocurre con la gente. Pero si vemos a un caballo mal, inmediatamente identificamos los problemas y los tratamos o los enviamos al hospital. Este aƱo se han enfermado unos 15 o 20 y hemos referido a 5ā³, dijo el veterinario. āTodos los que estamos envueltos con los caballos creemos que los animales no tienen derecho a sufrir ni a hacer trabajos que no pueden, pero tambiĆ©n creemos que tienen derecho a trabajar. Ellos estĆ”n domesticados, no podrĆan andar por la calle comiendo libremente. Se morirĆanā.
Angel HernĆ”ndez, quien trabaja en la industria de las carretas de Central Park desde el 2005, tambiĆ©n hizo un llamado al Concejo Municipal para que no los deje ācon una mano adelante y la otra atrĆ”sā, y rechazó que maltrate a los seis caballos que tiene.
āHace cinco aƱos decidĆ invertir mis ahorros de toda la vida. ComprĆ© la medalla y mis propios caballos. Por eso estoy realmente molesto con la Ciudad porque ellos quieren acabar con esto, algo que me tomó toda mi vida para juntar el dinero y poder tener mi propio negocioā, dijo el carretero, quien llegó a Nueva York procedente de la Ciudad de MĆ©xico cuando tenĆa 13 aƱos.
āMe resulta muy extraƱo que la Ciudad, que siempre ha dicho que quiere apoyar a los negocios pequeƱos, ahora salga con esto, que serĆa devastadorā, agregó el mexicano, al tiempo que manifestó que despuĆ©s de la pandemia, el negocio ha disminuido radicalmente y hoy solo hace unos cinco o seis recorridos diarios.
El inmigrante tambiĆ©n arremetió contra los animalistas que āhablan por hablarā criticando a una tradición que lleva casi dos siglos y aseguró que detrĆ”s de esa āguerraā que les estĆ”n dando a los carreteros de Central Park hay otros intereses.
āCada quien tiene una forma de pensar diferente. Pero yo les digo que si los caballos estuvieran en malas condiciones como dicen, no podrĆamos obtener nuestras licencias para estar aquĆ trabajando. Mis caballos estĆ”n en buenas condiciones. Mis caballos no son esclavos eso es mentiraā, recalcó el conductor de los carruajes.
āQue ellos digan mejor que es lo que quieren. Lo que quieren realmente son los edificios donde estĆ”n los establos para hacer negocios inmobiliarios ahĆ. Esa es la verdad real y no es justo que el Concejo no vea eso. Nos critican a nosotros pero no a los caballos que usa la policĆa. es evidente que hay un ataque a nosotrosā, dijo HernĆ”ndez, quien no pierde las esperanzas de que sus caballos puedan seguir relinchando en Central Park y quienes viven de ese trabajo sigan teniendo un sustento.
āOjalĆ” muchos de los que critican aprendieran un poco de la nobleza de los caballos. Ellos saben cuando alguien los trata bien y se nota porque si les das cariƱo ellos te devuelven cariƱo. Ellos son como mis hijos y uno a los hijos no los maltrataā, concluyó el carretero.
