Crece pugna por mesas de restaurantes al aire libre en Nueva York mientras negocios latinos piden mantener el programa

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Una nueva demanda legal contra la iniciativa "Open Restaurants", que ha beneficiado a 12,000 comercios de comida, vuelve a amenazar el plan que críticos exigen abolir, aduciendo que quita espacio público y genera desorden

En los momentos más duros de la pandemia del Covid-19, la creación del programa “Open Restaurants”, que ha ayudado a más de 12,500 restaurantes de la Gran Manzana en medio de la crisis, fue un “salvavidas” para comerciantes latinos como Chano Morales, dueño del negocio Chano Cantina, en Astoria, Queens.

El mexicano, quien llegó a verse ahorcado por los estragos que la pandemia hizo tras la orden de cierres de negocios, pudo salir a flote e incluso llegar a la otra orilla fortalecido, gracias a que la Ciudad le permitió crear un cobertizo abajo de la acera, con mesas exteriores.

“Dejar permanente el programa sería un éxito, porque usando los espacios que tenemos nos ayuda a recuperar mucho de lo que perdimos”, dijo el restaurantero, en momentos en que la llamada Semana de los restaurantes empieza, y que suele aumentar la clientela de los mensajes.

Pero justo cuando la Ciudad trabaja en un plan para hacer que la iniciativa “Open Restaurants” sea permanente, el plan de mesas en espacios exteriores recibió un nuevo revés legal, que le agrega más espinas a la continuidad de la iniciativa, lo que le daría un golpe bajo a las finanzas de pequeños comercios, entre ellos muchos de hispanos e inmigrantes.

Y es que luego de que en marzo pasado un juez de la Corte Suprema de Nueva York pidiera a la Ciudad meterle lupa al programa, tras una demanda de 22 residentes que se quejaron del enorme impacto ambiental de la iniciativa en la calidad de vida de los neoyorquinos, ahora vuelven los dardos. Un total de 35 demandantes de Manhattan, Brooklyn, Queens y el Bronx, presentaron acciones en los tribunales para acabar la iniciativa, quejándose mayormente de exceso de ruido, tráfico, basuras y suciedad, debido a las estructuras estilo “cabinas” que ocupan calles en la Gran Manzana.

“(El plan) genera aumento y exceso de ruido, congestión del tráfico, basura y poblaciones de roedores descontroladas, el bloqueo de aceras y calles, lo que hace que los demandantes y otras personas no puedan navegar con seguridad por las calles y aceras de la ciudad, y una disminución de estacionamiento del que dependen algunos”, asegura un aparte de la demanda.

Robert Camacho, presidente de la Junta Comunitaria 4 de Brooklyn, uno de los demandantes, criticó que en muchos casos, el plan original para el que fue creado el programa incluso ya no cumple ese objetivo.

“Ahora, algunos dueños de restaurantes están usando los cobertizos para almacenamiento, no para cenar al aire libre… algunos están llenos de basura; algunos tienen jóvenes drogándose”, aseguró el demandante.

Shannon Phipps, del grupo de acción comunitaria Berry Street Alliance, otra de las demandantes, insistió en que pretender conservar el programa viola la ley.

“Nos oponoemos a la extralimitación del gobierno y el poder”, comentó la demandante.

José Alegría, dueño de “Deli Restaurant” en Long Island City se mostró preocupado por el avance legal de las demandas contra el plan que les permita a negocios tener mesas afuera y poder recuperar los ingresos que perdió en el peor momento de la pandemia.

Si nos quitan las mesitas afuera nos quitan mucho“, aseguró el guatemalteco. “No es justo que por unos paguemos todos. Lo que tiene que hacer la Ciudad, y en eso si entiendo las quejas, es que obligue a que las construcciones de afuera que no se estén usando se tumben, pero que no nos quiten las mesitas de afuera a todos”, agregó el pequeño negociantes.

Michael Sussman, abogado de los demandantes criticó que el programa “Open Restaurants”, que se pensó de modo temporal, se implementó sin tener en cuenta los voces de las comunidades.

Pero sobre estas quejas, el Departamento de Transporte (DOT), agencia encargada de manejar la transición del plan temporal a una iniciativa permanente, ha defendido la inclusión del público en el proceso, realizando varios reuniones y juntas comunitarias.

Asimismo, y en repetidas ocasiones, como en su audiencia en el Concejo Municipal, funcionarios de la Ciudad y del DOT han dejado en claro que la idea es mantener mesas exteriores, pero no las construcciones tipo “casitas” que se ven hoy, que en buena parte son la manzana de la discordia.

“Se establecerá un sólido programa de divulgación y compromiso a nivel comunitario y municipal para compartir los conceptos de diseño antes del proceso de elaboración de normas de la Ciudad conocido como Ley de Procedimiento Administrativo de la Ciudad, o CAPA. Es a través de CAPA que la Ciudad finalizará y adoptará reglas formales relacionadas con el programa permanente de Restaurantes Abiertos, incluidas las reglas para las estructuras de comedor al aire libre en la calzada”, advierte el DOT sobre el avance del plan entre ste verano y el otoño.

A pesar de las declaraciones de ese organismo, residentes de a pie como Lourdes Molina, de 77 años, quien vive en la 30 Avenida de Astoria, asegura que no ha escuchado de ninguna convocatoria a reuniones sobre el programa en su vecindario y dijo visiblemente molesta en la esquina de la calle 38 que quiere que quiten pronto las estructuras de mesas exteriores.

Algunos espacios de madera creados afuera de restaurantes, como este de Astoria, están sin uso.

“Mire eso, eso solo es mugre y suciedad. Hasta le han crecido plantas y malesa alrededor de la estructura, porque ese restaurante ya ni usa esos espacios. Ahí es donde creo que la Ciudad y los inspectore están fallando. Hay que acabar con esa vagabundería y que las mesas afuera solo estén en las aceras que sean anchas y no en todas ni mucho menos en las calles”, dijo la colombiana.

Sebastián Hernández, quien trabaja como ayudante de mesero en un restaurante de la avenida Broadway de Long islad City, hizo un llamado a la Ciudad a que escuche las quejas de los residentes para presentar un plan equilibrado que aborde las quejas por suciedad y desorden, pero pidió que no se cancele el programa.

“Este plan nos da de comer a muchos, porque las propinas crecen y da más horas de trabajo. Tal vez ahora muchos no lo ven porque es verano pero cuando llegue el frío esos sitios son comedores extra afuera que nos sirven. Ojalá no los quiten “, dijo el peruano.

En medio de la demanda y las quejas de residentes como los querellantes, y el llamado de negocios a que se continúe con el programa, lo que está siendo un pulso bastante duro, el alcalde Eric Adams mostró una vez más su respaldo a la iniciativa, que ha hecho que condados como El Bronx, Queens y Staten Island, donde antes tener mesas afuera era inusual, ahora es común y ayuda a aumentar ingresos a los comercios de comida.

“Esta es una industria importante”, dijo el burgomaestre. “Soy un gran partidario de cenar al aire libre. Y nuestros dueños de restaurantes han pasado por un período muy difícil. Algunos de ellos todavía están atrasados en sus pagos. Y todo lo que pueda hacer para ayudar a nuestra industria de restaurantes que emplea a lavaplatos, meseros, ayudantes de mesero, esta es una industria importante y es un indicador de nuestra ciudad”, mencionó el Alcalde.

Sin embargo Adams aceptó que algunos sitios no están cumpliendo los motivos para los que fueron creados y dijo que urge hacer una revisión al respecto.

“La demanda se va a desarrollar por sí misma. Pero yo soy partidario de las cenas al aire libre. Creo que debemos modificar cosas porque algunos de los lugares para comer al aire libre se han convertido en un peligro. Se han convertido en lugares que no son adecuados”, dijo el mandatario local.

“Y creo que hay una manera de modificar para estandarizar cómo debería verse la estructura, y tienen que usarse. No se puede utilizar para almacenamiento. No se puede utilizar para todas las demás cosas. Pero yo soy partidario de las cenas al aire libre. Y creo que fue un salvavidas para la industria de los restaurantes”, agregó Adams.

El programa de emergencia que fue creado en el 2020, terminará este 2022, y si la Corte no dispone de otra cosa, el plan señala que a partir del 2023 sería permanente, pero todos los restaurantes que actualmente se han beneficiado de los espacios exteriores, deberan volver a solicitar sus permisos.

Datos del programa ‘Open Restaurant’ en NYC:

  • 12,500 restaurantes, bares y cafés tienen mesas al aire libre y en las vías actualmente.
  • 1,000 sitios de comida exterior había en NYC antes de la pandemia.
  • 5,900 comedores exteriores están en Manhattan.
  • 3,000 restaurantes al aire libre están en Brooklyn.
  • 2,400 están en Queens.
  • 659 estan en El Bronx.
  • 187 están en Staten Island que antes de la pandemia tenía 0.
  • 100,000 puestos de trabajo se estima se salvaron gracias a los comedores exteriores.
  • 2022 termina el programa temporal de emergencia.
  • 2023 será el año en que empezará el programa de manera permanente.
  • Todos los restaurantes deberán solicitar nuevamente sus licencias.
  • 4 meses durará el trámite para adjudicar licencias de comedores en aceras.
  • 5 meses durará el trámite para entregar licencias de comedores en las vías.
  • $1,050 será el costo de las licencias permanentes.
  • $525 será el valor de la renovación.

 

 

 

 

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