Medicare y Medicaid cumplen 61 años entre recortes y el riesgo de millones de neoyorquinos de perder coberturas de salud
Este jueves desde Manhattan activistas y líderes electos de Nueva York se unieron a una jornada nacional que exige cobertura universal de salud
Nueva York se sumó este jueves a la conmemoración del 61.º aniversario de Medicare y Medicaid con una movilización que combinó la defensa de estos programas sociales con un reclamo mucho más ambicioso: avanzar hacia un sistema de salud universal que garantice atención médica independientemente de los ingresos, el empleo, la condición migratoria o el lugar de residencia.
Pacientes, trabajadores de la salud, sindicalistas, estudiantes de Medicina, defensores de las personas con discapacidad y líderes electos exigieron al Congreso y a los legisladores estatales proteger y fortalecer ambos programas. La conmemoración ocurre mientras comienzan a implementarse cambios aprobados por el gobierno federal que restringirán el acceso a Medicaid, impondrán nuevos requisitos administrativos y laborales y reducirán considerablemente su financiamiento durante la próxima década.
Los protestantes además de repudiar los recortes a estos programas de asistencia médica exigieron que por el contrario tanto Nueva York y el país deben ir mucho más allá, con propuestas por años estancadas como la Ley de Salud de Nueva York (New York Health Act), una propuesta para establecer un sistema estatal de cobertura universal, así como Medicare para Todos en el ámbito nacional.
“Los devastadores recortes presupuestarios provenientes de Washington ya han dejado a 450,000 neoyorquinos sin una cobertura de salud adecuada o asequible, lo que amenaza a todo nuestro ecosistema sanitario”, denunció el senador estatal de El Bronx Gustavo Rivera.
El legislador aseguró que hay consenso para iniciar un trabajo fuerte para restablecer la cobertura básica para estos grupos y, en última instancia, aprobar la Ley de Salud de Nueva York independientemente de lo que suceda en Washington D. C.
Millones de neoyorquinos en riesgo
Aunque suelen mencionarse juntos, Medicare y Medicaid cumplen funciones diferentes. Medicare es un seguro federal dirigido principalmente a personas de 65 años o más, además de ciertos ciudadanos menores de esa edad con discapacidades o enfermedades específicas. Medicaid, por su parte, ofrece cobertura a adultos y familias de bajos ingresos, niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidades. Es administrado por los estados y financiado conjuntamente con el gobierno federal. En marzo de 2026, Medicaid cubría a aproximadamente 67,1 millones de personas en el país, según cifras oficiales de Centers for Medicare & Medicaid Services
Alrededor de 7 millones de neoyorquinos, cerca de un tercio de la población del estado, dependen hoy de Medicaid para su cobertura médica.
Solo en la Gran Manzana, más de 4 millones de residentes están inscritos en el programa, y otro millón adicional recibe cobertura a través del Essential Plan, según cifras difundidas por el ex contralor municipal Brad Lander.
La ley de reconciliación presupuestaria aprobada en 2025 contempla una reducción estimada de $911.000 millones en el gasto federal de Medicaid durante diez años.
Asimismo esta legislación establece a partir de 2027 nuevos requisitos de trabajo o participación comunitaria para determinados beneficiarios adultos, además de nuevas obligaciones para demostrar periódicamente su elegibilidad. Estos cambios podrían provocar que millones de personas pierdan su cobertura médica, de acuerdo con balances de la organización de análisis de datos KFF
“Hoy celebramos Medicare y Medicaid, dos programas tremendamente exitosos que durante más de seis décadas han proporcionado atención médica asequible a cientos de millones de personas y tranquilidad a nuestras familias. Pobre el político que los ataque”, expresó Mark Hannay, director de Metro New York Health Care for All.
Hannay sostuvo que ambos programas cuentan con respaldo entre votantes de distintas tendencias políticas y advirtió sobre el costo político de debilitarlos. También acusó a la legislación presupuestaria impulsada por la Administración Trump de reducir drásticamente los recursos destinados a Medicaid, Medicare y la Ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare.
Para Anthony Feliciano, vicepresidente de Movilización Comunitaria de Housing Works, la inversión pública en salud no solamente salva vidas, sino que fortalece las comunidades, disminuye la pobreza y contribuye a reducir las desigualdades raciales y económicas.
“Medicaid es una de las herramientas más exitosas para promover la justicia racial y económica, al proporcionar a millones de personas acceso a servicios esenciales que, de otra manera, estarían fuera de su alcance. Cada neoyorquino merece una cobertura integral, independientemente de sus ingresos, empleo, estatus migratorio o código postal”, acotó.
Recuerdo que me negaron la cobertura del medicamento no genérico que necesitaba. También recuerdo mirar una factura de $800 por Abilify, una medicina que ayuda a estabilizar mi estado de ánimo, sabiendo que no podía pagarla”
Christina Sparrock
Representante de See the Person Inc
El costo humano del sistema
Las intervenciones también expusieron las consecuencias personales de un sistema en el cual tener seguro médico no siempre garantiza el acceso a tratamientos o medicamentos.
En este sentido, Christina Sparrock, representante de See the Person Inc. y Health Justice for New York, relató las dificultades que enfrentó para encontrar un proveedor que aceptara su seguro y conseguir el medicamento que necesitaba para atender su salud mental.
“Recuerdo que me negaron la cobertura del medicamento no genérico que necesitaba. También recuerdo mirar una factura de $800 por Abilify, una medicina que ayuda a estabilizar mi estado de ánimo, sabiendo que no podía pagarla”, afirmó la activista.
Christina relacionó la crisis de salud mental con las condiciones sociales que afectan desproporcionadamente a las comunidades negras y latinas, entre ellas las rentas elevadas, los bajos salarios, el desplazamiento, la violencia armada, el cambio climático y las acciones de los agentes migratorios.
Además, en esta concentración realizada en Manhattan también se ponderó que las personas con discapacidades también podrían enfrentar consecuencias graves si continúa reduciéndose el acceso a Medicaid. Así lo advirtió Sharon McLennon Wier, directora ejecutiva del Centro para la Independencia de las Personas con Discapacidad de Nueva York.
“Debemos asegurarnos de que los servicios de Medicaid no sufran más recortes y provoquen que las personas con discapacidades regresen a los terribles días de la institucionalización forzada y de una mala calidad de vida”, manifestó.
Asimismo, Evan Woo, estudiante de Medicina e integrante de New York City Against Segregated Healthcare, aseguró que las desigualdades del sistema determinan incluso cuáles pacientes pueden recibir ayuda.
“Vemos que nuestros pacientes se enferman más, no porque la medicina les falle, sino porque nuestro sistema de salud les falla. El lugar donde viven, el seguro que tienen y cuánto dinero ganan pueden determinar si reciben atención”, señaló.
La justificación del gobierno federal
Del otro lado del debate, la Casa Blanca y los legisladores republicanos que impulsaron la ley enmarcan estos cambios no como recortes sino como una “reforma” destinada a eliminar el despilfarro, el fraude y el abuso dentro de Medicaid.
En un memorando presidencial de junio de 2025, Trump instruyó al Departamento de Salud y a los Centers for Medicare & Medicaid Services a intensificar los controles sobre el programa, argumentando que su Administración está comprometida con desterrar esas prácticas “para preservar y proteger” los beneficios de quienes más los necesitan.
El presidente Trump ha repetido en distintas ocasiones que no está recortando Medicaid ni Medicare, sino apuntando exclusivamente contra el fraude y contra beneficios que según él llegan indebidamente a inmigrantes sin estatus legal.
En el Congreso, el argumento central de los republicanos es que un número significativo de adultos sin discapacidades que reciben Medicaid no trabaja ni participa de ninguna actividad equivalente, y que exigirles hacerlo no solo reduce el gasto, sino que los reinserta en la fuerza laboral.
Por su parte, el presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara, Brett Guthrie, sostuvo en un artículo de opinión que la ley en realidad fortalece Medicaid al depurar del padrón a personas fallecidas, exigir verificaciones de elegibilidad más frecuentes para la población de expansión y evitar que una misma persona esté inscrita en más de un estado a la vez, además de ampliar el acceso a servicios domiciliarios y comunitarios para adultos mayores y personas con discapacidad de bajos ingresos.
Entre los legisladores de Nueva York, la defensa más visible provino del representante Mike Lawler (R-NY17), de Hudson Valley, quien votó a favor de la ley y sostuvo en encuentros con sus electores que “nada en el Medicaid tradicional se toca” con esta legislación. Subrayó que el objetivo de los nuevos requisitos es que los cerca de tres millones de adultos sanos que hoy no trabajan se incorporen al empleo, la educación o el voluntariado.
Lawler también acusó a sus críticos demócratas de recurrir al “alarmismo” en torno a los cambios en Medicaid.
Por su parte, el representante Nick LaLota (R-NY1), de Long Island, encabezó junto a otros republicanos una carta a la conducción de la Cámara reclamando reformas “responsables y compasivas” que debían incluir requisitos laborales para adultos sanos, restricciones de beneficios a residentes legales y verificaciones de elegibilidad más frecuentes para prevenir el fraude, sin afectar la cobertura de niños, adultos mayores, embarazadas y personas con discapacidad.
Efectos en cadena:
1,2 millones de personas, casi una quinta parte de los actuales inscritos en Medicaid podrían perder sus beneficios según un análisis del propio Departamento de Salud del estado de Nueva York, por los nuevos requisitos de trabajo.
450,000 neoyorquinos desde el pasado 1 de julio están en riesgo de perder la cobertura del Essential Plan.
47% de todos los nacimientos que ocurren en el estado de Nueva York son financiados por Medicaid y el 55% de los nacimientos en la Ciudad de Nueva York, lo que da una idea de cuánto pesa el programa en la salud materno-infantil.
10 millones podría ser el número de personas sin seguro médico en el país para 2034, contando los efectos combinados sobre Medicaid, el CHIP, los mercados de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA) y Medicare, de acuerdo con balances de la Oficina de Prespuesto del Congreso.
