IA, un monstruo que se puede ir de las manos
El esfuerzo para tener bajo control la IA tiene que ser sincronizado de manera global.
No es la primera vez que usamos este espacio editorial para alertar sobre los peligros que puede representar el avance sin control de la Inteligencia Artificial (IA) para la humanidad en general.
En esta ocasión nos hacemos eco de un ensayo publicado por el cofundador de Microsoft, Bill Gates, quien sin tapujos expone claramente cómo la IA puede llevarnos a un punto de colapso que se traducirĆa en mĆ”s pobreza y desequilibrio social.
EspecĆficamente el ahora filĆ”ntropo advierte el riesgo de un desplazamiento laboral masivo porque muchas plazas se irĆ”n eliminando en varios campos a medida que la IA sustituya la cognición humana.
TambiƩn menciona el armamentismo y ciberseguridad. Es decir que los modelos avanzados de la Inteligencia Artificial abren la puerta para ciberataques sofisticados contra hospitales, bancos y la red elƩctrica, ademƔs de plantear amenazas de guerra automatizada y bioterrorismo.
Y como tercer punto expone algo que ya estamos viviendo. La dependencia desmedida de aplicaciones que conllevan a la adicción y perjudican la capacidad de pensamiento crĆtico. Basta con echar una mirada a las redes sociales para darnos cuenta del daƱo que ya estĆ” causando en nuestra sociedad con noticias falsas, teorĆas de conspiración y el odio que se esparce como un cĆ”ncer virtual.
āEn tĆ©rminos de equidad, la IA serĆ” o bien el mayor igualador jamĆ”s inventado, o bien la peor fuente de injusticia. El desafĆo es monumentalā, esas son las palabras de Gates sobre este monstruo que se nos puede ir de las manos.
Pero ¿qué se puede hacer para que no nos arrastre al despeñadero? Gates expone la creación de una estrategia regulatoria que garantice puestos de trabajo reservados para humanos, gravar con impuestos a la IA y los robots, y la formación de un organismo regulador internacional.
No se equivoca Gates, el esfuerzo para tener bajo control la IA tiene que ser sincronizado de manera global.
Sin embargo, hay que empezar internamente desde ya. Las regulaciones a la IA deben ser tarea clave para el nuevo Congreso federal que elegiremos en noviembre. Es el Poder Legislativo el que tiene que tomar la batuta. Sabemos por experiencia que al dĆa de hoy no podemos contar con el gobierno negacionista de Donald Trump. Para el Ejecutivo no existe el calentamiento global, las vacunas no son necesarias, asĆ que es poco lo que podemos esperar en materia de control a la IA.
A nivel de los estados también es necesario que los programas de estudio abran la puerta para que no solo las nuevas generaciones sino también los adultos se involucren en el aprendizaje de la innovación tecnológica y no se queden atrÔs. El tiempo apremia, la era de la IA ya llegó.
