Cómo Lindsay Clancy buscó ayuda antes de matar a sus tres hijos

Clancy acudió al hospital, llamó a una línea de ayuda para personas con pensamientos suicidas y recibió medicamentos, según documentos del caso.

En los meses previos a que Lindsay Clancy matara a sus tres hijos e intentara quitarse la vida, se encontraba desesperada por recibir ayuda.

Consultó a psiquiatras, llamó a una línea de asistencia para personas con pensamientos suicidas, acudió a la sala de emergencias y fue rechazada para recibir tratamiento psiquiátrico hospitalario. Además, durante un período de cuatro meses, los profesionales de la salud le recetaron 13 medicamentos diferentes en un intento de tratar sus síntomas persistentes y las reacciones adversas que experimentaba a causa de esos mismos fármacos.

Clancy, de 36 años, está acusada de asesinar a sus tres hijos, Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses, el 24 de enero de 2023 en Massachusetts. Después de los hechos, se arrojó desde la ventana de su dormitorio en un aparente intento de suicidio.

Durante el juicio por asesinato, los fiscales dedicaron casi seis semanas a presentar su caso ante el jurado. Convocaron a 70 testigos con el objetivo de demostrar que la madre había planeado las muertes y que hizo que su esposo saliera de la casa para poder llevar a cabo los hechos.

Los abogados defensores de Lindsay Clancy han sostenido que ella padecía psicosis posparto, un trastorno poco frecuente que puede alterar la percepción de la realidad de las madres recientes y que se considera una emergencia psiquiátrica.

Según explicaron al jurado, esta condición la llevó a obedecer las voces que escuchaba en su cabeza, las cuales le decían que matara a sus tres hijos y luego se quitara la vida. Durante meses, aseguraron, Clancy había estado buscando ayuda de médicos y profesionales de la salud mental.

La fiscalía y la defensa presentaron sus alegatos finales el jueves, y el jurado comenzó sus deliberaciones esa misma tarde.

¿Qué plantean los expertos sobre la salud de Clancy?
El juicio ha generado interrogantes sobre el tipo de atención médica que recibió Clancy.

Sus proveedores de salud han declarado que ajustaban su tratamiento según fuera necesario y de acuerdo con la respuesta que ella mostraba a los medicamentos recetados. Sin embargo, algunos profesionales testificaron que en ocasiones no tenían acceso completo a su historial médico y que no existía una coordinación adecuada entre ellos. Tampoco estaba claro cuándo Clancy dejaba de tomar ciertos medicamentos y comenzaba a tomar otros.

La doctora Veerle Bergink, directora del Centro de Salud Mental de la Mujer de Mount Sinai, declaró a NBC News que los testimonios sobre la atención recibida por Clancy sugieren que “en múltiples ocasiones no se identificó el diagnóstico correcto y ella no recibió el tratamiento adecuado”.

Bergink, especialista en salud mental durante el embarazo y el periodo posparto, afirmó que la reacción adversa de Clancy a los antidepresivos podría haber sido “una pista importante” de que su diagnóstico iba más allá de una depresión posparto y que necesitaba un tratamiento diferente para una posible psicosis posparto.

Por su parte, la doctora Tracy Moran Vozar, psicóloga y experta en salud mental perinatal, señaló que el caso de Clancy refleja problemas sistémicos y una falta de comunicación dentro del sistema de salud, especialmente cuando se trata de pacientes con enfermedades mentales graves que son atendidos por múltiples profesionales en distintos centros médicos. Ninguna de las dos especialistas trató personalmente a Clancy.

“Es una tragedia enorme, por supuesto, para ella, para su familia y por todo lo que ocurrió”, dijo Bergink. “Pero también es una tragedia para los médicos”.

Los testimonios y documentos presentados durante el juicio han permitido reconstruir una cronología detallada de la atención médica y psiquiátrica que Clancy buscó y recibió en los meses previos a la muerte de sus tres hijos.

Septiembre de 2022
El 15 de septiembre de 2022, Clancy tuvo su primera consulta con la Dra. Jennifer Tufts, psiquiatra de Aster Mental Health, más de tres meses después del nacimiento de su hijo menor, Callan. Tufts la trató hasta enero de 2023.

Clancy informó que estaba experimentando ataques de ansiedad, estado de ánimo depresivo, incapacidad para sentir placer, sentimientos de culpa, disminución del apetito, pensamientos acelerados y otros síntomas. Tufts declaró que Clancy respondió “no” cuando le preguntaron si escuchaba voces o si tenía pensamientos de hacerse daño a sí misma o a otras personas.

Tufts le diagnosticó trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de adaptación con estado de ánimo depresivo, una condición en la que una persona reacciona o enfrenta un cambio estresante con una intensidad mayor de la esperada.

También le recetó una dosis estándar del antidepresivo sertralina, conocido por la marca Zoloft, comenzando con 25 miligramos y luego aumentándola a 50 miligramos. Tufts declaró que Clancy ya había tomado Zoloft durante aproximadamente una semana después del nacimiento de su segundo hijo.

Octubre
Tufts testificó que Clancy se sentía “horrible” después de que se aumentara la dosis de Zoloft y que se encontraba más deprimida, “llorando todo el día” y teniendo dificultades para comer y dormir, entre otros síntomas.

“La ansiedad ya era muy grave incluso antes del medicamento, y ahora es difícil diferenciar qué la está causando. Pensamientos acelerados durante la noche, paranoia sobre desarrollar pensamientos suicidas, miedo a que ocurra algo malo. No quiere estar sola”, dijo la psiquiatra al leer sus registros médicos.

La especialista afirmó que estaba “muy preocupada” por Clancy en ese momento. Le indicó que dejara de tomar Zoloft.

Durante el resto del mes, Tufts y Clancy volvieron a reunirse, y se le recetaron la benzodiacepina lorazepam, conocida por la marca Ativan, el medicamento contra la ansiedad buspirona y el antihistamínico hidroxizina, según la defensa y los testimonios presentados ante el tribunal.

Noviembre
El abogado de Clancy, Kevin Reddington, afirmó durante el juicio que para la siguiente cita, el 2 de noviembre, Clancy había empeorado considerablemente a pesar de los medicamentos que estaba tomando. Reddington señaló que Tufts indicó que el insomnio de Clancy había aumentado, que sufría ansiedad y que estaba preocupada por pensamientos suicidas.

Tufts testificó que, durante esa cita, consideró que Clancy estaba “mejorando” y, por ello, redujo la dosis de Ativan. La doctora respondió a Reddington que no recordaba que los síntomas se hubieran agravado de manera significativa. El 16 de noviembre, Clancy acudió a la sala de emergencias del South Shore Hospital, donde le recetaron el antidepresivo trazodona.

Días después, el 21 de noviembre, la enfermera especializada en psiquiatría Julie Paul atendió a Clancy en la clínica South Shore Perinatal Behavioral Health, después de que la exsuegra de Clancy se pusiera en contacto con el médico. Paul le recetó el antidepresivo fluoxetina, conocido comercialmente como Prozac, en una dosis de 10 mg.

Paul declaró que durante este período Clancy “se sentía abrumada” y que su ansiedad había aumentado después de que su esposo regresara al trabajo tras el nacimiento de su hijo. Clancy también describió problemas para dormir. Durante una consulta de seguimiento al día siguiente, según testificó Tufts, Clancy negó tener pensamientos suicidas.

El 25 de noviembre, Paul le recetó el antidepresivo mirtazapina, conocido como Remeron, en una dosis de 5 mg; la benzodiacepina clonazepam, conocida como Klonopin, en una dosis de 0.5 mg; y el medicamento para el insomnio zolpidem, conocido como Ambien.

En ese momento, Clancy también informó haber tenido una reacción adversa al Prozac. Le dijo a Paul que se sentía desconectada y aturdida después de tomar el medicamento, por lo que cambiaron el tratamiento a mirtazapina.

El 28 de noviembre, Clancy informó a su equipo médico que sufría disociación y confusión después de haber tomado Remeron, según la cronología presentada por la defensa. Dos días después, la enfermera psiquiátrica Rebecca Jollotta le recetó el antipsicótico Seroquel en una dosis de 25 mg. Jollotta asumió el cuidado de Clancy después de que Paul dejara la clínica South Shore Perinatal Behavioral Health.

Diciembre
Clancy continuó reuniéndose con Tufts. A medida que sus síntomas persistían, llamó a una línea de ayuda para personas en crisis suicida y buscó tratamiento hospitalario, pero fue rechazada, según la defensa y los testimonios del juicio.

Tufts afirmó que durante una consulta el 1 de diciembre, Clancy negó sentirse suicida, aunque dijo sentirse “cerca de estarlo”.

Clancy explicó que tenía dificultades para dormir debido a la cantidad de medicamentos que estaba tomando, según Tufts.

También le dijo a la psiquiatra que experimentó una “depresión más intensa y pensamientos intrusivos” después de tomar Remeron, junto con “la sensación de que iba a morir”.

Reddington preguntó a Tufts durante el juicio:

“Usted tiene a una mujer diciéndole que se siente desesperanzada, que no le importa si muere y que no puede dormir. ¿Qué hizo para respaldar su tratamiento?”

“Le dije que era algo que podíamos abordar, que había esperanza y que existían tratamientos”, respondió Tufts.

También discutieron la posibilidad de un trastorno bipolar no diagnosticado, aunque Tufts declaró que Clancy no parecía presentar episodios de manía en ese momento.

El 2 de diciembre, Clancy regresó a la clínica de salud conductual de South Shore Hospital. Latiesha Dukes, una especialista perinatal que le brindó terapia a corto plazo, declaró que durante la evaluación inicial Clancy manifestó ansiedad, falta de sueño y pensamientos relacionados con el deseo de morir.

Dukes testificó que Clancy informó sentirse “deprimida y emocionalmente insensible” durante la consulta.

Dukes afirmó que se reunió con Clancy en cuatro ocasiones y que no observó señales de manía ni de psicosis. También indicó que la derivó al Women & Infants Hospital de Rhode Island debido a la persistencia de pensamientos suicidas pasivos. Clancy acudió al hospital, pero fue dada de alta.

El 4 de diciembre, Clancy llamó a una línea de ayuda para crisis suicidas. Al día siguiente volvió a reunirse con Dukes y le contó que había llamado a la línea de crisis Aspire y había sido evaluada por un profesional, quien le informó que no cumplía los criterios para ser hospitalizada porque no tenía un plan concreto de suicidio.

Entre el 6 y el 13 de diciembre, Jollotta le recetó la benzodiacepina diazepam, conocida como Valium, en distintas dosis, y también aumentó la dosis de Seroquel.

Días después, el 15 de diciembre, Patrick Clancy, esposo de Lindsay Clancy, contactó a los profesionales de salud para informar que los síntomas de su esposa estaban empeorando.

Al día siguiente, Clancy se reunió con Tufts. Según el testimonio de la psiquiatra, Clancy “estaba durmiendo, pero seguía sintiéndose muy mal”.

Tufts declaró que Clancy continuaba sintiéndose desesperanzada y deprimida, y que presentaba cierta ideación suicida, aunque negaba tener un plan para hacerse daño. Tufts le recetó el estabilizador del estado de ánimo lamotrigina, conocido como Lamictal.

“Aunque claramente estaba sufriendo, no requería hospitalización en ese momento”, afirmó Tufts.

Reddington preguntó a Tufts si sabía que Clancy había dicho a su entonces esposo que tenía pensamientos de hacerle daño a los niños.

“Me habría preocupado muchísimo si hubiera escuchado eso”, respondió Tufts.

El 19 de diciembre, Jollotta aumentó la dosis de Seroquel. Al día siguiente, Clancy acudió a la sala de emergencias del Massachusetts General Hospital.

Durante los días siguientes, fue evaluada y participó en el Programa de Hospitalización Parcial para pacientes con depresión posparto de Women and Infants. Jollotta redujo su dosis de Seroquel.

Sin embargo, para el 30 de diciembre, Clancy había regresado a la sala de emergencias del Massachusetts General Hospital.

Enero de 2023
El día de Año Nuevo, Clancy ingresó al Hospital McLean procedente del departamento de emergencias del Massachusetts General Hospital.

La psiquiatra Dra. Alia Goodheart declaró que la principal queja de Clancy era que tenía dificultades para dormir y se sentía “insensible emocionalmente”. Clancy también manifestó que estaba sufriendo efectos secundarios de los medicamentos que tomaba.

Dos días después, Clancy tuvo su primera consulta con Goodheart. La doctora declaró que Clancy dijo sentir una profunda “insensibilidad emocional”, pero no expresó ningún plan suicida.

Goodheart afirmó ante el tribunal que durante las sesiones surgió la posibilidad de un diagnóstico de trastorno bipolar.

También señaló que no observó signos de psicosis en Clancy.

El 5 de enero, Clancy recibió el alta del Hospital McLean. Le habían recetado trazodona y Ativan. Goodheart declaró que no tenía preocupaciones sobre su seguridad ni creía que representara un riesgo para otras personas.

Clancy tuvo una cita con Tufts al día siguiente de salir del hospital. Allí fue diagnosticada con “depresión mayor”, según el testimonio de Tufts. Clancy continuó informando que se sentía emocionalmente insensible y que tenía problemas para dormir.

Entre el 9 y el 16 de enero, Tufts ajustó varias veces los medicamentos de Clancy, recetándole diferentes dosis de Valium y trazodona. Jollotta también le recetó Valium.

El 16 de enero, Clancy tuvo otra cita con Tufts, quien le recetó el antidepresivo amitriptilina. Clancy volvió a decir que se sentía emocionalmente insensible y que el vínculo con su hijo menor le parecía forzado. Tufts declaró que estaba “preocupada porque estaba deprimida”.

La última cita de Clancy con Tufts tuvo lugar el 23 de enero. Tufts testificó que Clancy seguía teniendo un estado de ánimo depresivo, se sentía emocionalmente insensible y dijo que tenía que obligarse a salir de la cama. También declaró que Clancy no informó pensamientos suicidas ni homicidas y que no mostraba señales de psicosis.

Al día siguiente, según las autoridades, mató a sus tres hijos e intentó suicidarse.

Si usted o alguien que conoce está teniendo dificultades o se encuentra en una situación de angustia emocional, llame o envíe un mensaje de texto al 988, o chatee en 988lifeline.org las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para comunicarse con la Línea de Ayuda para Crisis y Prevención del Suicidio 988. Para obtener recursos adicionales, visite https://speakingofsuicide.com/resources/.

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